Sant Joan visto desde el pie del puig de Son Juny: las casas escalonadas, la iglesia parroquial con su campanario y el pinar detrás (Mallorca)

Municipio

Sant Joan

Foto: Antoni Picornell · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons · recortada

Sant Joan es un pueblo del Pla de Mallorca, entre Sineu, Petra, Montuïri y Porreres, con el santuario de Consolació en un alto a las afueras y un calendario de fiestas con mucha personalidad. Es un municipio agrícola de un solo núcleo, de población permanente y precios de interior. Para quien busca vivienda, ofrece casa de pueblo y finca de secano en una posición central dentro de la isla.

El término es llano y de secano, en el centro-sur del Pla. El pueblo se organiza alrededor de su calle Major y de la plaza, con casas de piedra de dos plantas. A las afueras, sobre una elevación, está el santuari de Consolació, el lugar de referencia del municipio; la tradición que recoge el propio ayuntamiento cuenta que un pastor encontró allí cerca, junto a la possessió de Solanda, la imagen de la Virgen.

Hay un único núcleo. El casco reúne la casa de pueblo entre medianeras y los servicios; en los bordes hay algo de vivienda unifamiliar con parcela. El resto del término es rústico, con casas de campo y fincas de secano, y es donde aparece el producto que más atrae al comprador de fuera.

Los servicios son los de un pueblo pequeño del Pla: lo básico resuelto, con un centre cultural municipal y los servicios mancomunados de la comarca. Para institutos, hospital, grandes superficies y administración hay que salir hacia Manacor, Inca o Palma. No hay estacionalidad turística: población permanente todo el año.

No hay costa; las playas quedan a un trayecto en coche en cualquier dirección. Lo que hay es llano, caminos rurales y muy poco tráfico.

En lo cultural, el municipio tiene dos tradiciones que explica el propio ayuntamiento y que son de las más singulares del Pla. La Festa del Quart Diumenge, hoy conocida como es Pa i es Peix, se celebra el cuarto domingo de Cuaresma, cuando la Iglesia recuerda la multiplicación de los panes y los peces: en el santuario de Consolació se reparten unas tortas pequeñas sin levadura, con la impronta de los cinco panes y los dos peces, llamadas casques. Hasta 1919 esta fiesta fue la patronal, pero por coincidir con la época de la siega las fiestas se trasladaron al 29 de agosto. Y el día de Sant Joan se celebra el Sol que Balla: subir a Consolació de madrugada para ver bailar el sol al salir, que marca el principio del verano.

Sant Joan está conectado por carretera con Sineu, Petra, Montuïri y Vilafranca, en posición central dentro del llano pero fuera de los ejes rápidos. No tiene estación de tren: las más próximas son las de Sineu y Petra, a pocos minutos en coche. El autobús enlaza el municipio con los pueblos vecinos y con Palma. El coche es necesario.

Casa de pueblo entre medianeras, a menudo de piedra y con patio, con buena parte del parque pendiente de reforma; algo de unifamiliar con parcela en los bordes; y fincas de secano con casa o caseta en el campo. La obra nueva es puntual. En rústico rigen las limitaciones generales de Mallorca y abundan las edificaciones antiguas sin la situación urbanística clara: verificarla antes de comprar es lo primero, junto con los suministros.

Mercado muy pequeño, con poquísima oferta publicada a la vez. La demanda es local y comarcal, con comprador de fuera interesado sobre todo en la finca. Los precios están entre los más contenidos de la isla. El alquiler residencial de larga duración es escaso. El alquiler turístico está sujeto a una normativa que ha cambiado varias veces y es restrictiva en rústico: conviene confirmarla para el inmueble concreto.

Encaja con quien busca precio y campo en el centro de Mallorca y valora un pueblo con tradiciones vivas. Conviene valorar los servicios limitados, la ausencia de mar y de tren, el coste de reformar la vivienda antigua, la situación urbanística de lo construido en rústico, el calor del llano en verano y lo escaso de la oferta.

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