Playa de arena y aguas someras en el litoral de Ses Salines, con pinar al fondo y pasarela de acceso (Mallorca)

Municipio

Ses Salines

Foto: Buscocasa

Ses Salines ocupa el extremo sur de Mallorca y es un municipio pequeño con dos piezas muy distintas: un pueblo de interior tranquilo, agrícola y con poco tránsito, y la Colònia de Sant Jordi, un núcleo marinero junto al mar que es el puerto de salida hacia el archipiélago de Cabrera y la puerta de buena parte de las playas vírgenes del sur. El término comparte además con Campos el arenal de Es Trenc y las salinas que le dan nombre, en activo desde la antigüedad. No hay grandes urbanizaciones ni frente marítimo construido de lado a lado: la protección del litoral ha dejado un municipio con mucha costa y poca edificación, y eso define su mercado.

El término es llano y bajo, de secano, almendros, higueras y pinar, con una costa larga de arenales, dunas y roca baja, y las salinas como elemento que le da nombre y carácter: se explotan desde época antigua y forman, con sus estanques y la zona húmeda del entorno, un paisaje que no se parece a ninguno de la isla. El pueblo de Ses Salines es pequeño y discreto, de casas bajas y calles tranquilas, con la iglesia parroquial como referencia y una vida local pausada. La Colònia de Sant Jordi, en cambio, nació como núcleo ligado a la sal y a la pesca y creció después como destino de playa, conservando el puerto y un carácter más marinero y menos masificado que otros puntos del litoral mallorquín.

El municipio tiene dos núcleos y mucho campo y costa protegida en medio. Ses Salines pueblo concentra la vivienda habitual y los servicios del término, con casas de pueblo, algún piso y precios más contenidos. La Colònia de Sant Jordi es el núcleo costero y el más grande de los dos en oferta: puerto, paseo, playas, comercio y restauración, con apartamentos, adosados y chalets, y una mezcla de residentes y segunda residencia. Junto al arenal de Es Trenc, Ses Covetes —compartido con el municipio vecino— y los accesos al espacio protegido. Alrededor, el suelo rústico con fincas, casas de campo y parcelas de secano. No hay urbanizaciones extensas como en la costa de Llucmajor o Santanyí; la elección es entre pueblo, Colònia y campo.

El pueblo funciona como cabecera administrativa, con comercio de proximidad, servicios municipales, atención sanitaria y educativa de los primeros niveles e instalaciones deportivas, y una vida local constante durante todo el año. La Colònia de Sant Jordi tiene oferta propia de comercio, restauración y servicios, bastante completa en temporada y más reducida en invierno, aunque mantiene población residente y más pulso invernal que una urbanización pura, por su condición de pueblo con puerto. Para servicios especializados y oferta comercial grande, la referencia son Campos, Llucmajor o Palma. Es un municipio cómodo para vivir todo el año en cualquiera de sus dos núcleos, con la diferencia de que el pueblo no acusa la temporada y la Colònia sí.

Aquí está casi todo su valor. El litoral del municipio reúne Es Trenc —arenal abierto y sin edificios en primera línea, compartido con Campos—, las salinas y la zona húmeda de su entorno, playas de arena junto a la Colònia y tramos de roca baja y pinar, además de islotes frente a la costa. Desde el puerto de la Colònia de Sant Jordi salen las embarcaciones hacia el archipiélago de Cabrera, parque nacional marítimo-terrestre y uno de los espacios naturales mejor conservados del Mediterráneo, lo que convierte al municipio en la puerta de acceso a un lugar excepcional. Hay además un jardín botánico de cactus y plantas de zonas áridas, uno de los más grandes de Europa, que es la otra visita conocida del término. El interior llano es terreno de ciclismo y caminos rurales.

Ses Salines está en el extremo sur, conectado por carretera con Campos, Santanyí y Llucmajor y, a través de ellos, con la autovía hacia Palma. No está cerca de la capital ni del aeropuerto —es lo que más conviene valorar—, pero el trayecto es cómodo, llano y sin montaña. Dentro del municipio, la distancia entre el pueblo y la Colònia de Sant Jordi es real, y el coche es necesario para moverse entre los dos, para el campo y para llegar a los accesos de Es Trenc. El transporte público conecta los dos núcleos con los municipios vecinos y con Palma, con frecuencias propias de un municipio pequeño y mejores en temporada. En verano, el acceso y el aparcamiento en el entorno de Es Trenc y en la Colònia son el punto crítico.

La oferta es corta y repartida entre los dos núcleos. En Ses Salines pueblo, casas de pueblo de una o dos plantas, muchas con patio y a menudo por reformar, y algún piso, en el tramo más accesible del término. En la Colònia de Sant Jordi, apartamentos y áticos cerca del mar y del paseo, adosados y chalets en las zonas residenciales, algunos con vistas al mar: es donde está la mayor parte de la oferta y también los tramos más altos. En el campo, fincas y casas de campo con terreno de secano, escasas y muy buscadas. La obra nueva es muy limitada, condicionada por la protección del litoral y de los espacios naturales, de modo que el mercado se mueve en segunda mano, rehabilitación y reforma, con bastante producto de las primeras etapas del desarrollo turístico en la Colònia.

El municipio combina un mercado de vivienda habitual en el pueblo, con demanda local y comarcal y precios contenidos, con un mercado de segunda residencia en la Colònia de Sant Jordi, donde pesa el comprador internacional y nacional atraído por el mar, por la proximidad de Es Trenc y por el carácter de pueblo con puerto. El volumen total de oferta es pequeño, y conviene leerlo como lo que es: un término donde se construye poco por ley y donde se vende despacio. Eso sostiene el valor de lo que hay, especialmente en la Colònia y en el campo. La oferta de alquiler residencial de larga duración es más real en el pueblo que en la costa, donde el alquiler de temporada condiciona mucho el mercado.

Ses Salines encaja especialmente con quien busca mar en un municipio poco construido, con quien quiere vivir en un pueblo con puerto y no en una urbanización, con perfiles de segunda residencia atraídos por las playas del sur y por la proximidad de Es Trenc, con quien busca casa de pueblo asequible o finca de secano, y con aficionados a la náutica y a la naturaleza, por Cabrera y las salinas. Conviene valorar, en cambio, la distancia a Palma y al aeropuerto, que es el factor que más pesa, la estacionalidad de la Colònia frente a la estabilidad del pueblo, la masificación y las limitaciones de acceso al entorno de Es Trenc en verano, la dependencia del coche entre los dos núcleos, los servicios limitados dentro del municipio, la antigüedad de parte del parque de vivienda de la Colònia y el poco volumen de oferta, que obliga a buscar con paciencia.

Zonas y barrios de Ses Salines

Municipios vecinos